Sin duda, uno de los factores clave para lograr un desarrollo sostenido de cualquier nación es apostar por una educación de calidad para todos sus ciudadanos. Palabras clave: Calidad y todos. Lamentablemente, en el caso peruano, se trata justamente de uno de los principales puntos débiles, como lo revela el ranking del World Economic Forum, tanto el último como todos los anteriores.
¿Quiénes lo han hecho mejor?
Respuesta: Casi todos. Finlandia es uno de los referentes a escala global, como también lo es Corea del Sur. En esta oportunidad, exploraremos la rica experiencia coreana para rescatar lecciones de valor para el Perú.
Como suele suceder con los países y las personas, las crisis son un momento excepcional para reflexionar y despegar. En el caso particular de Corea, entre 1950 y 1953 el país había quedado devastado por una guerra que los llevó a un ingreso per cápita de escasamente $67, comparable con Ghana y Afganistán en esos años.
La decisión de invertir más en capital humano que en físico partió del Estado y posteriormente el sector privado se sumó a este esfuerzo nacional. Una característica clave: Continuidad en la gran reforma educativa. Objetivo: Mentes brillantes, amparadas en educación de excelencia.
¿Cómo lograron la gran transformación educativa?
Cuatro actores fundamentales: Gobierno, sector privado, padres y docentes.
Desde 1985, el gobierno coreano implementó en áreas rurales enseñanza gratuita y obligatoria de los grados básicos y medios. Asimismo, el aprendizaje de inglés a partir del tercer año de básico. En 2002, este plan se extendió a todo el país.
Un elemento central fue la inversión en "Tecnologías de la Información" (TICs) en forma masiva.
El sector privado participó elaborando material educativo de fácil comprensión, convirtiendo la enseñanza en una actividad entretenida. Asimismo, la educación virtual (e-learning) se ha difundido ampliamente y se desarrolla en forma personalizada. Se ha formado así la llamada "Ciber Universidad" que utiliza medios de radio, TV satelital, cursos de imágenes y el sistema de biblioteca digital.
Los padres también asumieron el desafío de darle la mejor educación a sus hijos. Un padre sur coreano puede invertir hasta 150% de la suma que el gobierno invierte en educación.
Los profesores, evidentemente, representan el cuarto pilar de esta reforma. La reforma educativa en Corea del Sur priorizó la construcción de un clima social de alto respeto hacia los profesores, fortalecimiento de sus capacidades y status y mejora significativa de sus condiciones de trabajo con salarios en función a sus habilidades y logros (success fee). En la actualidad, el salario de un profesor coreano en una escuela pública es el más alto del mundo, por encima de Alemania o Suiza.
Existen 16 oficinas metropolitanas y provinciales que realizan competencias abiertas para cubrir plazas de docentes y su entrenamiento es permanente y de primer nivel.
El certificado de profesor corresponde a un mérito que se define en cuatro categorías: Profesores de primaria, profesores de secundaria, vice directores y directores. Cada nivel supone una aptitud demostrada por encima de los demás y puede tomar hasta 30 años llegar a ser director (solo el 1% de los docentes lo logra).
No se trata, por tanto, sólo de incrementar en forma notable el presupuesto destinado a la educación -hoy debajo del 6% del PBI peruano- como prioridad nacional, sino de definir una reforma profunda que involucre a todos los actores relevantes. Esto empieza con una campaña de concientización nacional: Educación, competitividad y bienestar futuro del país y de cada uno.
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